Faltan más de nueve meses para la resolución de la edición
2014 de la Copa Davis, pero Suiza ya está completamente sumergida en una ola de
optimismo. La aparición a última hora de Roger Federer para disputar la eliminatoria
de primera ronda junto a Stanislas Wawrinka, flamante campeón en Australia,
desató la euforia entre los helvéticos, acrecentada por la rápida resolución
del duelo ante Serbia, que sin Djokovic se quedó sin opciones antes del
domingo.
No sólo eso. La eliminación de España, gran potencia de los
últimos tiempos, junto a la de gigantes dormidos como Estados Unidos o
Australia (incluso Argentina) y la de nuevas irrupciones como Canadá, han
dejado un panorama bastante despejado, al menos hasta la final.
El rival en cuartos de final será la Kazajstán de Mikhail
Kukushkin y Andrey Golubev. Disputándose en suelo suizo, si tanto Roger como
Stan acuden a la eliminatoria, sería una sorpresa mayúscula que los soviéticos
acabasen con la esperanza de los suizos.
Su rival en semifinales saldría del cruce entre Italia y
Gran Bretaña, que se jugará en suelo transalpino. Los hombres liderados por
Fabio Fognini se postulan como claros favoritos ante unos británicos que
tendrán que encomendarse a un Andy Murray que les ha llevado, gracias también a
la inesperada victoria de James Ward ante Sam Querrey, a superar una
eliminatoria del grupo mundial 28 años después. De ganar los italianos, Suiza
disputaría dichas semifinales como local. Si Murray y los suyos dan la
campanada, el pase a la final se jugaría en las islas.
Francia, la gran amenaza
Por el otro lado del cuadro, Japón recibe a la República
Checa y Francia a Alemania. Los vigentes campeones parten como teóricos
favoritos, pero las insinuaciones de su número uno, Tomas Berdych, de no viajar
al país nipón para la eliminatoria de cuartos, dejan la serie muy abierta. Más
fácil parece el pase de los galos, que juegan en casa y, junto a España, es el
país que más variantes puede presentar dado el gran número de jugadores de alto
nivel que poseen.
La mala noticia para Suiza es que, de esos cuatro países,
solamente Japón visitaría Suiza en una hipotética final, dado que así lo quiso
el sorteo (nunca se han enfrentado en Davis). Ante checos, franceses y
germanos, los helvéticos tendrían que buscar la ensaladera a domicilio.
Más motivación si cabe para una pareja de amigos que se han
propuesto entrar en la historia de su país, que no sabe lo que es ganar la
Davis. Lejos queda ya la única final, en 1992, cuando la dupla formada por Marc
Rosset y Jakob Hlasek, capitaneados por Dimitri Sturdza, sucumbió por 3-1 ante
el potentísimo cuarteto estadounidense formado por André Agassi, Jim Courier,
John McEnroe y Pete Sampras.
22 años después, Roger Federer y Stanislas Wawrinka tienen
ante sí una ocasión única. Acompañados por Marco Chiudinelli, Michael Lammer y
Henri Laaksonen (el damnificado por la tardía decisión de Federer de comparecer
en Novi Sad), han visto abrirse el cielo de una Davis marcada por las
urgencias.
Salvo la República Checa, ganadora de las dos últimas
ediciones, ninguno ha levantado el título en la última década. Puede que en
Francia –ganadora en 2001- y Alemania -1993- todavía lo recuerden. Incluso en
Italia, campeona en 1976. Pero solamente los más viejos del lugar recuerdan el
triunfo de Gran Bretaña en 1936.
En Kazajstán y Japón no saben lo que es eso, pero para ellos
estar en cuartos de final ya es todo un éxito. Para Suiza no basta. El país que
vio nacer al jugador más grande de la historia del tenis, y al número tres del
mundo actual, se merece una Copa Davis. Y la dupla ‘Fedrinka’ está decidida a
saldar esa histórica deuda.






