Mucho se viene hablando en los últimos años de cambiar la
Copa Davis, pero la verdad es que apenas se han hecho cambios en esta histórica
competición por países. Uno de los que se hicieron fue el de dar puntos
ATP a los tenistas que la jueguen y ganen partidos en el Grupo Mundial. Me
pareció una buena medida para incentivar, aunque también es verdad que disputar
un encuentro defendiendo los colores de tu patria ya debe suponer de por sí una motivación
extra, pero es cierto que muchas veces no compensa.
Jugar la Davis te obliga a hacer un esfuerzo extra que
muchas veces conlleva adaptarte a otra superficie que no es en la que se juega
en esa parte de la temporada. Por ejemplo ahora, recién salido del Open de
Australia, a un tenista le puede tocar una eliminatoria en tierra batida,
incómodo cambio y más aún si no tiene previsto estar en los torneos de la gira
sudamericana. Todo este esfuerzo de adaptarse a otra superficie para unos partidos solo, más los kilómetros de viaje suponen un desgaste que luego puede pasar factura en los torneos donde
uno piensa sacar buenos puntos.
Por todo ello, en los últimos tiempos, son muchas las
estrellas del tenis que deciden no estar presentes en todo el año en la Davis o
faltar en alguna eliminatoria, por lo que la competición queda descafeinada.
Sin ir más lejos, Roger Federer ha sido uno de los más ausentes, aunque este
año parece que tiene hambre de ganar su primera Davis y la está disputando este
fin de semana con Suiza. Otras bajas significativas últimamente suelen ser Nadal, siempre pendientes de su estado
físico, o Ferrer, que por su edad, deciden darle preferencia a su carrera
individual, como muchos otros tenistas. Y es normal.
Una idea que se ha barajado alguna vez pero nunca se ha
hecho es la de que la Davis se dispute cada dos o cuatro años, como los Juegos
Olímpicos. Si fuera así, no solo los tenistas tendrían más descanso en los años que no se disputara, sino que cuando
fuera año de Davis, las principales figuras del tenis mundial se apuntarían con
seguridad.
Lo que tengo claro es que la Davis debe tener un cambio de
algún tipo para reactivarla y que vayan siempre los mejores, sino poco a poco
puede morir y que cada vez tenga menos trascendencia. Y creo que una
competición tan bonita y con tanta historia no merece algo así.


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