08 enero, 2014

Full de reinas-ases y un comodín de revés





El pasado 29 de diciembre comenzó oficialmente la temporada tenística con la disputa de los cinco primeros torneos del año: los ATP 250 de Doha y Chennai, los ‘international event’ de Auckland y Shenzhen, y el torneo mixto de Brisbane, también de categoría 250 en el cuadro masculino pero con rango de ‘premier event’ dentro del calendario WTA.

Cruces de un nivel superior a los habituales en torneos de importancia similar fueron reduciendo los cuadros hasta dejar, como regalo previo a la noche de reyes, seis finales de altísimo nivel que hicieron las delicias de los aficionados en el primer fin de semana del año. Como si de un set en blanco se tratara, se fueron apuntando uno a uno los seis primeros nombres en el palmarés de este 2014 recién estrenado.

De los seis, cinco conocen las mieles de la victoria en Grand Slam, y cuatro han visto en algún momento su nombre inscrito en lo más alto del ránking mundial, incluyendo a los actuales dominadores de ATP y WTA. Tres reinas y dos ases que conforman un envidiable full, rematado con un incomparable comodín de revés:

Dos ases: Rafa Nadal y Lleyton Hewitt


El número uno del tenis mundial, Rafa Nadal, no ha podido comenzar de mejor manera el año, conquistando el torneo de Doha por primera vez en su carrera. Es de justicia reconocer que las derrotas de primeros espadas como Tomas Berdych (en primera ronda), o Andy Murray, David Ferrer y Richard Gasquet (en segunda), allanaron notablemente su camino al título; pero dicha senda no estuvo exenta de tramos pedregosos, llegando a dejarse tres mangas por el camino.

Tobias Kamke logró llevarle al set definitivo en segunda ronda después de un estreno relativamente sencillo frente a Lukas Rosol, y el cruce ante el siempre peligroso Ernests Gulbis en cuartos de final ofrecía la sensación de final anticipada, al tratarse de los dos únicos cabezas de serie vivos hasta ese punto. Probablemente, Nadal jugó su partido más completo del torneo ante el letón, al que esta vez logró despachar en dos mangas.

Parecía entonces que lo más difícil estaba hecho, pero el alemán Peter Gojowczyk quiso reafirmar su condición de revelación del torneo al arrancarle el set inicial. Rafa no se descompuso y remontó rumbo a la final, donde le esperaba un Gael Monfils decidido a recuperar su mejor versión. El galo también quiso aguar la fiesta del balear al forzar el set definitivo, pero ahí Nadal no dio opción, y acabó proclamándose campeón por 6-1, 6-7 y 6-2.


Y si Nadal partía como gran favorito en la capital catarí, el que otrora fuese su archienemigo portaba idéntico cartel en Brisbane, el torneo que supone el pistoletazo de salida a la gira pacífica previa a la primera gran contienda de Melbourne. La temporada 2014 de Roger Federer amanecía con la posibilidad de, en apenas cinco días, igualar el bagaje de títulos cosechado en la anterior. Tras deshacerse cómodamente de Jarkko Nieminen y Marinko Matosevic, debilitó la resistencia de Jeremy Chardy para citarse en la final con un viejo amigo cuya rivalidad, fechada hace ya más de una década, resultó corta pero intensa: Lleyton Hewitt.

El temprano talento ‘aussie’ había jugado al despiste con la idea de su retirada, asegurando primero que estaba a una lesión de la misma para sentenciar después que el Open de Australia 2014 no sería el último de su carrera. Entre tanto, fue despachando a Thanasi Kokkinakis, Feliciano López y Marius Copil sin ceder un solo set para plantarse en semifinales. Ya solo Kei Nishikori le separaba de la final, y el australiano desafíó la actual supremacía oceánica del nipón para rememorar tiempos mejores en una final contra Roger. Era la quinta entre ambos jugadores, que en los albores de siglo parecían erigirse como los futuros dominadores de la década.

En el apogeo de su rivalidad, Federer martirizó a Lleyton privándole de tres grandes títulos en apenas unos meses: el US Open y la Copa Masters en 2004, e Indian Wells en 2005. Sin embargo, y pese a que tardaron un lustro en volver a verse en el último partido de un torneo, Hewitt se tomó la revancha en Halle 2010, el último título que adornaba su palmarés… hasta el 5 de enero. El de Adelaida aprovechó la reciente fragilidad mental del helvético para derrotarle por 6-1, 4-6 y 6-3; demostrando así al mundo del tenis que, cuando las lesiones le dejan en paz, su tenis tiene mucho que decir.


 

Tres reinas: Serena Williams, Ana Ivanovic y Na Li


En el mismo escenario en el que Hewitt reverdeció viejos laureles ante su público, la reina indiscutible del tenis mundial se embolsó su primer título de 2014 sin hacer prisioneros. Con un cuadro de dificultad creciente, Serena Williams fue sometiendo a rivales de la talla de Andrea Petkovic, Dominika Cibulkova y Maria Sharapova sin ceder un solo set hasta personarse en la final.

Al otro lado de la red esperaba la mejor de las mortales, Victoria Azarenka. La bielorrusa logró sobreponerse a partidos complicados para acometer de nuevo la casi imposible empresa de pasar por encima de la norteamericana. De nuevo, no lo consiguió. Apenas pudo arrancarle nueve juegos para acabar sucumbiendo por 6-4 y 7-5, posando de nuevo como subcampeona al lado de Serena, que sigue demostrando que sus propios músculos siguen siendo su único rival.


No muy lejos de allí, su hermana Venus se quedaba a las puertas del doblete familiar al caer frente a la musa de la raqueta, Ana Ivanovic. La tenista serbia, reina destronada de la WTA, firmó un torneo casi perfecto enlazando ocho sets consecutivos para plantarse en la final, con víctimas como Alison Riske, Johanna Larsson, Kurumi Nara y Kirsten Flipkens. Solo se permitió un traspiés ante la mayor de las Williams, pero se acabó imponiendo por 6-2, 5-7 y 6-4 para gritar a los cuatro vientos que los vaivenes de su tenis son una cuestión perteneciente al pasado.

 
Algo más al norte, otra jugadora de talla mundial hizo buenos los pronósticos para estrenar la temporada de la mejor forma posible. En Shenzhen, ante su público, la china Na Li dejó en la cuneta a Vera Zvonareva, Nadiya Kichenok, Monica Nicolescu (la única que le robó un parcial), Annika Beck; y finalmente, a su compatriota Shuai Peng, a la que se impuso por 6-4 y 7-5 para reafirmar su condición de reina asiática del tenis.


 

Un comodín: Stanislas Wawrinka


Por último, la localidad india de Chennai fue testigo de una prodigiosa exhibición de revés, llevada a cabo por el que posiblemente sea el jugador que con más maestría lo ejecuta en todo el circuito: Stanislas Wawrinka. El suizo no encontró oposición en Benjamin Becker, Aljaz Bedene ni Vasek Pospisil; y una vez en la final, quebró la solidez del francés Edouard Roger-Vasselin con una exhibición de cruzados para colocar un 7-5 y 6-2 que no hace sino consolidarle dentro del ‘top ten’ del tenis mundial.


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