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| The Man fusila a sus rivales con un dickazo. |
Además de los individuales, también se atrevió con los dobles para convertir a un perdedor en su compañero ganador. En la calle entre cartones encontró a Wesley Moodie. Le enseñó todo lo que sabe y le hizo probar las mieles del éxito, disputando una final de Roland Garros y las ATP Finals, aunque apenas jugaba. The Man se bastaba para ganar los partidos con sus conocidos dickazos, mientras el sudafricano sentado en su silla tomaba apuntes. Al terminar su aprendizaje, cambió varias veces de pareja para compartir su sabiduría. Dice la leyenda que uno de sus partidos, se encontraba un hombre ciego en la grada. Tras pegar uno de sus dickazos, el invidente recuperó la vista. Fue uno de los tantos y tantos milagros que obró The Man.
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| The Man siempre con las pelotas en la mano delante de Moodie. |
Algunos que el bueno de The Man jinetalizó al principió están ya retirados como Santoro (Santorator) o De Chaunac (L´’Homme), unos han perdido esa condición por diferentes motivos, como Feliciano (¿Hay alguien ahí) o Navarro-Pastor (Paquirrín), y otros continúan siéndolo y se han ganado ya un hueco en su corazón. Y no solo eso, ya que cada año, The Man se dedica a apadrinar a nuevos talentos que dominarán el tenis del futuro si ellos quieren.


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