07 enero, 2014

La maldición de Ernests Gulbis





En un espacio de menos de un año, el comprendido entre el 3 de junio de 1986 y el 22 de mayo de 1987, vinieron al mundo tres hombres cuyos destinos estaban condenados a encontrarse: Rafa Nadal, Andy Murray y Novak Djokovic. Con una raqueta bajo el brazo fueron escalando peldaños hasta formar, junto al veterano Roger Federer, el cuadrado mágico que ha dominado el tenis durante el último lustro.

No venían solos. En 1988 nacieron Juan Martín del Potro y Ernests Gulbis, llamados a seguir los pasos de dicho trío. Veinte años después, el letón vivió su puesta de largo en la edición 2008 de Roland Garros, donde alcanzó los cuartos de final. El argentino hizo lo propio en el siguiente Grand Slam, el US Open. Un año después, Del Potro conquistó ese mismo torneo tras ser cuartofinalista en Australia y semifinalista en Roland Garros. Por el contrario, Gulbis vivió una temporada nefasta que frenó por completo su progresión.

Aquel año marcó el devenir de ambos talentos. Mientras el de Tandil se ha codeado con la élite mundial desde entonces, -obviando el calvario de lesiones sufrido en 2010-, Ernests solamente ha logrado títulos menores, y no ha vuelto a llegar a las rondas de honor de ningún Grand Slam.

Es bien cierto que Gulbis emite de forma intermitente destellos de su calidad, demostrando cada cierto periodo de tiempo que tiene sobrada capacidad para convertir el mencionado cuadrado en un pentágono; pero también es igual de cierto que, al menos en el 50% de las ocasiones en el que su nombre se cuela entre los titulares de los medios, se debe a causas extradeportivas, en forma de escándalos nocturnos o lapidarias frases en las que no deja títere con cabeza.

No sólo eso. Las generaciones siguientes parecen correr la misma suerte que el letón. Auténticos niños prodigios del tenis y jugadores que muestran una gran calidad sobre la pista se van estancando a las puertas de los puestos de honor del ránking. Cada vez son más y más talentosos, pero comparten un punto común: ninguno ha logrado un Másters 1000 o superior.



Los discípulos de Gulbis

Establecidos hace ya tiempo en el ‘top 50’, este repóquer de futuro ha acabado 2013 dentro de las 30 primeras raquetas mundiales. Siguiendo la estela de Ernests, están a un gran torneo de la explosión definitiva. 2014 puede ser su año:

Milos Raonic (Rank #11; 27-12-1990): El canadiense de origen montenegrino es la punta de lanza de los discípulos después de hacer su primera –aunque breve- incursión dentro del ‘top ten’. Un cañonero con mucho más que saque que pese a su juventud ya infunde temor entre los más grandes del circuito.

Kei Nishikori (Rank #17; 29-12-1989): Mentalidad japonesa y tecnificación estadounidense hacen del nipón una máquina de jugar al tenis. Quizás el menos espectacular de los cinco, pero desde luego el que menos fisuras técnicas presenta. Cuesta encontrar un punto débil en su tenis.

Jerzy Janowicz (Rank #21; 13-11-1990): El lanzamisiles polaco irrumpió en la élite en el Masters 1000 de París-Bercy de 2012 llegando hasta la final desde la fase previa. David Ferrer le impidió hacerse con el título, pero a lo largo de 2013 se ha consolidado como una gran apuesta de futuro.

Grigor Dimitrov (Rank #23; 16-5-1991): ‘Baby Federer’, ‘Dimiclón’… Sus comparaciones con el maestro suizo han acompañado al tenista búlgaro desde sus primeros pasos como profesional, donde ha demostrado unas cualidades impresionantes que todavía no ha sabido acompañar con grandes resultados.

Benoit Paire (Rank #26; 8-5-1989): Quizá el más parecido formalmente a Ernests. Un talento desmedido atenazado por una anarquía vital y de golpes; el carismático jugador francés gana muchos más adeptos que torneos, algo que debería cambiar con una madurez que, de momento, no parece cercana.

Los ‘becarios’

Aunque son cinco los jugadores que Gulbis ha acogido en su seno, no se trata de un grupo cerrado. Actualmente hay cuatro candidatos más a ampliar dicha relación:

Vasek Pospisil (Rank #32; 23-6-1990): La gran actuación ante su público en el Masters 1000 de Montreal, donde fue semifinalista, le colocó en el punto de mira; y su gran evolución desde entonces le convierte en el principal candidato a ser el sexto discípulo.

Pablo Carreño (Rank #64; 12-7-1991): La gran esperanza del tenis español ha tenido un vertiginoso 2013, ganando cuatro Challengers y siete Futures (con 35 victorias consecutivas), escalando casi 600 posiciones hasta rondar el top 50.

Jiri Vesely (Rank #85; 10-7-1993): El benjamín del top 100 ha sido el último en refugiarse bajo el paraguas letón. El jovencísimo checo ha sumado tres Challengers y se ha erigido como una de las grandes promesas de futuro en el mundo del tenis.

Jack Sock (Rank #102; 24-9-1992): Una de las grandes promesas del necesitado tenis estadounidense, que sin embargo parece haberse estancado en el pasado 2013, hasta el punto de acabar fuera de un top 100 en el que ya parecía instalado.

*Nota: Los ránkings pertenecen al final de 2013.

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