Stan is The Man. Nunca un apodo fue tan cierto. Dick Norman, nuestro The Man,
lo ha vuelto a hacer. Para los que no creían en él y en los Jinetes se trata de
otra prueba más de su extensa leyenda. Si dijéramos que el apodo de Stanislas Wawrinka y el
apellido de su entrenador, Norman, fueran fruto de la casualidad estaríamos
mintiendo.
The Man sabía que en este primer Grand Slam de la temporada, los
Jinetes iban a estar muy vigilados. La ATP se temía que los octavos de final
fuesen copados por todos ellos, así que el belga ideó un plan porque no era la
primera vez que los Jinetes eran gravemente perjudicados.
Ya en su día, José
Mourinho en su etapa en el Real Madrid habló de madridistas disfrazados. Pues
bien, el amigo Dick quiso hacer campeón a un Jinete disfrazado para evitar que
ganaran los de siempre. Se fijó en Wawrinka y lo llevó a tocar el cielo. Tras
derrotar a Djokovic en cuartos de final, mucha gente lo vio muy claro y en
Twitter clamaban al héroe que había tenido mucho que ver en aquella gesta:
“Stan is The Man”, decían. Más claro, agua.
Pero Dick quería más. En
semifinales volvió a dar sus poderes a Wawrinka para que tumbara a Berdych y
llegados a una final, no se podía perder. Enfrente Nadal, el favorito. The Man
tuvo que darle al suizo sus mejores dickazos para que pudiera batir al español,
que acabó lesionado y mirando al cielo una nube con la cara de The Man. Lo
había conseguido. Stan was The Man. Su siguiente reto será coronar campeón a un Jinete. Temblad,
amigos.


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