Se cuenta estos días por el Open de Australia que el sol
está haciendo estragos entre los tenistas. Lo que no se sabe es que este astro
no tiene nada que ver. The Man, quién si no, es el responsable de todo esto.
Desde su planeta maneja a su antojo todas las temperaturas y está intentado
derretir a los tenistas con el objetivo de que sus amados Jinetes del
Apocalipsis puedan llevarse el primer Grand Slam del año. Se trata de una terea
complicada, puesto que los propios Jinetes también sufren estas consecuencias,
por lo que The Man debe hilar muy fino con el termostato.
Lo más positivo es que ya tiene a tres supervivientes en la
tercera ronda del torneo australiano: Milos FaRaonic, Grigor Dimiclón y Benoit Al Paire. Caprichos del sorteo del destino, por un puesto en octavos de final se
tendrán que medir el canadiense y el búlgaro, algo que asegura un Jinete mínimo
otra ronda más, y el que gane podría verse las caras con el francés. Es decir
que los tres están en el mismo cuadrante y el que supere al resto quiere mirar
cara a cara a Rafa Nadal en cuartos de final. El español está tranquilo pero no
es consciente de que la se le puede venir encima.
De momento, los tres Jinetes siguieron en la jornada de hoy
con su puesta a punto. El que más fácil lo tuvo fue FaRaonic ante Víctor
Hanescu. Cerró la victoria en tres sets por 7-6, 6-4 y 6-4, pero gracias a sus
oportunos cañonazos vendó cualquier tipo de peligro por parte del rumano.
Mientras, Dimiclón tumbó a base de clonazos de derecha a
Yen-Hsun Lu por 6-3, 6-3 y 7-6. Tuvo el partido controlado, salvo en el último
parcial, donde desperdició un break a favor y casi pierde el tie break. Sin
embargo, el búlgaro salvó varias bolas de set para no alargar más el partido,
sabiendo que Sharapova le esperaba en el hotel con ganas de marcha, y se llevó
la muerte súbita por un emocionante 13-11.
Sin duda, uno de los partidos de la jornada fue el de Al Paire frente a uno de los Jinetes B, con un gran futuro, Nick Kyrgios, que jugaba
con el público a su favor, y que terminó con un 6-7, 6-7, 6-4, 6-2 y 6-2
favorable al galo. El francés desperdició un 5-3 y varias bolas de parcial en
la primera manga para ceder por 7-6. La historia tuvo un guión algo parecido en
el segundo set. Con 5-4 para Paire, Kyrgios sacaba para igualar a cinco, pero
un gran punto del Jinete le daba bola de break y set. El siguiente punto sirvió
para demostrar que estaba escrito que el segundo parcial también caería de lado
del aussi. Y es que, el bote pronto que se sacó a la línea fue fruto de la
divinidad. Se salvó de la quema Kyrgios, que físicamente es una copia de
Almagro, y después volvería a jugar mejor sus bazas en el tie break.
Fue un duro golpe para Paire. De hecho, lo acusó nada más
comenzar el tercer set. Kyrgios rompería el servicio del francés para ponerse
con un 2-0 favorable. Parecía el fin de nuestro querido Jinete, pero no. The
Man no podía permitir que un Jinete B superara a uno de los principales Jinetes
y actuó. Le quitó parte de sus energías a Kyrgios para dárselas a Paire,
mediante un soplo de aire desde su planeta, que sorprendió incluso al público
asistente, poco acostumbrado a una brisa en esa época.
De esta forma, el galo fue creciendo, mientras que el
australiano comenzó a agotarse. La magia de Paire se incrementó hasta lograr el
break con 4-4 y cerrar 6-4 la manga. Los dos sets siguientes apenas tuvieron
historia. Fue un doble 6-2 con un Kyrgios que tuvo serios problemas para
moverse por la pista al final.
Ahora, nuestro Jinete se verá las caras ante el
sorprendente Roberto Bautista que dio la primera gran campanada del Open de
Australia al batir a Juan Martín Del Potro por 4-6, 6-3, 5-7, 6-4 y 7-5. ¿Habrá
tenido algo que ver The Man en esta derrota del argentino? Quién sabe…lo que
sí está claro es que el español se ha metido en un buen lío. Demasiada
generosidad tiene que haber entre los tres Jinetes para que Bautista avance
alguna ronda más.




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